22 may 2013

Venezuela, una colmena virtual de vegetarianos


Mientras países de otros continentes ya implementan reglamentos alimenticios, Latinoamérica aún trabaja para lograrlo

Un mes después de que Negra y Core tuvieran a Lola,  el veterinario le dijo a Vanessa Incerpi: "La mejor opción es sacrificarla". Ella la había ayudado a nacer y la vio enfermarse pocos días después. Cuando tuvo frente a ella la mirada de la cachorrita sufriendo, pensó: "No puedo volver a comer algo que haya podido mirar a los ojos".

Muchas personas en Venezuela han tomado esa decisión por diferentes razones, y aunque aparecen cada vez más iniciativas, los vegetarianos siguen sin consideración legal y social. Internet es, por lo tanto, una herramienta fundamental en el movimiento vegetariano y vegano en nuestro país.


Diferencias de las tendencias vegetarianas. Crédito: Pupila Caraqueña


Para Incerpi, a pesar de que no hay cultura vegetariana en Venezuela, esta puede fomentarse a futuro. “Las redes sociales, en este aspecto, han sido muy importantes”, comenta. Pero no siempre el país estuvo indiferente. En 1972 se realizó en Caracas el primer Congreso Vegetariano Latinoamericano. Después de esto, son pocas las acciones que se hicieron, hasta la llegada del ciberespacio.

Hoy, el país más activo de América Latina es Brasil. Marly Winckler, presidenta de la Sociedad Brasilera de Vegetarianos, piensa que cada vez son más las personas en el mundo que llevan este estilo de vida “favorable” y que la sociedad debe caminar hacia ese fin. En su país, ya el 8% de la población se considera vegetariana.

España y Estados Unidos cuentan con gran cantidad de activistas que trabajan en defensa de los derechos animales.  En comparación con ellos, la puertoriqueña Josy Latorre, autora del libro “Vida Natural para todos” opina que el territorio latino está, todavía, atrasado. Sin embargo, dice ver un crecimiento notable en la población naturista.

“Aquí estamos en panales, no existe una organización que nos agrupe”, cuenta. En Europa existen reglamentos para identificar los alimentos sean identificados como veganos, pero estas leyes aún no se implementan en países como Venezuela. “La gente está buscando alternativas, por cuidar el ambiente o razones éticas, pero el movimiento crece a medida que se informa”, concluye.

En Venezuela tampoco existe un censo oficial. Sin embargo, varios grupos han trabajado en redes sociales para comenzar el conteo. En el año 2011 se hizo una encuesta a 123 vegetarianos, la mayoría eran personas jóvenes del sexo femenino y la razón principal por la que decían dejar la carne era el respeto por los animales.  Como no pudo evitar hacer, por ejemplo, Incerpi al ver a Lola morir.

A esto contribuye “Terrícolas”, un documental que muestra la dominación del hombre sobre los animales. “Somos los humanos quienes tratamos de dominar La Tierra, a menudo tratando a otros seres como meros objetos. Esto es lo que quiere decir especismo”. Así comienza los 95 minutos que hicieron que varios sean hoy, vegetarianos.

La organización Igualdad Animal junto con varios activistas, intentan llevar esta película a las personas en charlas y brindar información del veganismo con eventos semanales. “La mitad de los que salen de ver el documental, no quieren volver a comer un bisteck” comenta la representante de IA en Venezuela, Carolina Gil.


  “Pienso, luego como”

En diciembre de 2011, Karina Meléndez decidió que al comenzar el siguiente año, abandonaría por completo la carne. “Sentí compasión, no quería contribuir más a eso”, cuenta recordando las imágenes del documental. “Todos me dicen: ‘come carne, no entiendo, ¿por qué no comes carne?, come carne, cómela’… y no entienden mis razones”.

Por ello, en una sociedad con una inclinación carnívora, los que no la consumen buscan la manera de comer tranquilamente. Muchos van a restaurantes especializados, otros, piden el menú vegetariano y otros, piden platos regulares y solicitan modificarlo a su gusto para poder ingerirlo.

La fugaz dueña de Lola, relata su experiencia al momento de comer en locales y al intentar cocinar por su cuenta. “En otros países si vas al mercado todos tienen una sección ‘libre de sufrimiento’”. Incerpi, además, hoy está en proceso de abrir un café vegetariano para unirse a la lista creciente de este tipo de espacios.

La motivación de este proyecto va más allá del lucro y del recuerdo de su cachorra, nunca pudo estudiar cocina porque un requisito indispensable era “saber hacer cortes de carne”.

Además, las alternativas de este estilo han llegado incluso a los postres. A través de la web, María Alexandra Cárdenas comenzó a ofrecer helados veganos. Hoy, produce 500 litros mensuales de su producto.  Después de ser vegetariana durante toda la vida, la dueña de Heladería Vegana decidió hacer el cambio a raíz de la muerte de su madre.

“Ella murió a causa de una bacteria en un pollo… estuve 40 días con ella en un hospital, y vi mucha gente morir por esa razón”, cuenta la empresaria quien después de esa experiencia, aumentó su rechazo por todos los alimentos de origen animal y se dedicó a informarse sobre cómo llevar un estilo de vida vegano. A través de su cuenta de Twitter lleva a cabo toda su promoción, lo que le ha producido un crecimiento en el movimiento de su portal para comunicarse.



La ley de 1 grado

En una encuesta electrónica  realizada a 100 personas, la mitad afirmó conocer al menos 1 persona que se ha convertido recientemente en vegetariano. Para Cárdenas, aunque el crecimiento puede ser mayor, escucha cada vez más casos de personas que buscan cambiar sus hábitos alimenticios. “Creo que es algo que está en la evolución natural del humano”, comenta.
50% de los entrevistados afirman conocer a alguien que se convirtió recientemente en vegetariano


La información forma parte fundamental para hacer posible abandonar por completo los alimentos de origen animal. La misma encuesta mostró que 31% de los participantes tenían una nutrición vegana, vegetariana u omitían carnes rojas. Este porcentaje se evidencia por la influencia en la web que tienen los colectivos de este tipo y el crecimiento de seguidores de las cuenta de Twitter defensora de los derechos animales y promotoras de la ingesta sin carnes. 

31% de los encuestados tienen una dieta con tendencia vegetariana


A partir del año 2008 se crean distintas páginas de Facebook para agrupar a los vegetarianos, lo mismo ocurre con distintas cuentas de Twitter. En el caso de Pastelería Vegana y Panadería Vegana fue fundamental el uso de redes sociales para comenzar la venta de lo  que hoy significa un importante ingreso para ellos.

Para Incerpi, incluso, se convirtió en una poderosa herramienta para difundir la información que pretende llevar más allá. La próxima dueña de un café vegetariano inició su movimiento a través del grupo “Gaia, Gastronomía Vegetariana" en Facebook. Hoy la cuenta alcanzó el límite de amigos (5000), pero le permitió antes, materializar parte de su proyecto para dar a conocer los beneficios del vegetarismo.

“Hay que darle una opción al vegetariano, pero sin prejuicio”, comenta. “Yo lo soy, y no quiero comer carne ni enseñarle a nadie cómo cortar un pollo”. Lo que inició en la web, se convirtió en un local que, según cuenta, es su “caballo de Troya” para una propuesta mayor. Quien no puede comer “nada que haya tenido ojos y madre” trabaja para, en un futuro, fundar la primera escuela de gastronomía vegetariana en Venezuela.




         Las cuentas muestran un crecimiento veloz de seguidores, mientras su participación virtual migra a la calle para agrupar a quienes hoy mantienen un estilo de vida “libre de sufrimiento animal”. Hoy, los casi 8 millones de personas que escogen no ingerir productos animales crecen y utilizan la web para llevar esta acción a todo el mundo.

 Así, personas como María Alexandra Cárdenas y Vanessa Incerpi ejemplifican la importancia de la web en los proyectos presentes y futuros del movimiento vegetariano en Venezuela. Mientras la presencia en Internet siga constante, la tendencia parece indicar que seguirán aumentando las acciones para figurar más en la vida cotidiana de los venezolanos.


Infografía. Movimiento vegetariano de Venezuela en la web. De: @PupilaCaraquena


Preguntamos a algunos caraqueños si serían vegetarianos y esto fue lo que nos  dijeron:




Igualdad Animal en las calles de Caracas

                   

24 abr 2013

Diseñadores caraqueños en busca de nuevas vitrinas


Por @FabiolaFerrero

      Los organizadores de mercaditos se plantean una evolución conceptual para mantenerse entre las opciones de distracción de los caraqueños

Andrea Monroy y Teodoro Moya tomaron la primera idea para comenzar su línea de ropa en Marruecos. Dos jóvenes universitarios que vieron una posibilidad de diseño en un par de pantalones de tiro largo y colores tierra se aventuraron a modificar la pieza para el trópico. No pasó mucho tiempo para que el juego de crear ropa para sus amigos se convirtiera en dos tiendas que hoy tiene la marca Columpio.

Hubo dos cosas que nos impulsaron: nuestra constancia y los mercados de diseño” dice Teodoro Moya. La constancia sigue intacta, pero lo segundo es cada vez más difícil de encontrar en Caracas.


         Entre 2005 y 2010, el crecimiento de mercados de diseño en Caracas fue notable. Lo mismo ocurre hoy con su decaimiento, que abre paso a otro tipo de eventos y obliga a los diseñadores a buscar nuevos métodos de promoción.

Hace 8 años, Lucía Lizardo buscaba indagar en el diseño venezolano que en ese momento comenzaba a crecer y los emprendedores tenían sus ideas listas para ser mostradas. Guayoyo Mercado de Diseño representó una vitrina perfecta para ellos y comenzó así, “la ola de los mercaditos” en Venezuela.

Quería hacer una plataforma que fuese más allá de la compra y venta” comenta la creadora del primer mercado de diseño de Caracas. Poco tiempo después, la idea de brindar un lugar a los diseñadores para mostrar sus productos, recuperar espacios y hasta lucrarse de la tendencia que había llegado, terminó por multiplicar los eventos de este tipo.


Pocas son las marcas que han logrado tener su tienda.

Entre los mercados de diseño que surgieron están Guayoyo, El Mercadito de la Plaza, El Tarantín, Lollypop y Talento Venezolano. Muchos otros fueron colocados dentro de este concepto siendo en realidad bazares, aunque la idea surge del mismo lugar. La palabra significa “el lugar de los precios” y uno de los más conocidos se lleva a cabo desde 1455 en un palacio de Estambul, con más de 2000 expositores.

Hoy la diferencia está en que en el bazar “no necesariamente eres diseñador sino que viajaste y trajiste artículos” explica Jacqueline López, coordinadora del portal ExpoBazares.com.  Lo que representa una diferencia fundamental en los estándares de calidad de los productos presentados en estos.

Para participar en un mercadito, los diseñadores deben cumplir con requisitos como ser diseñador venezolano y ofrecer un producto de manufactura también criolla,  con un concepto y calidad que fueran atractivos para el público. Otros más exigentes como Guayoyo, tenían en sus condiciones un reto (normalmente social) que debían cumplir para cada edición y ofrecer al menos un producto de bajo costo.

Esta idea funcionó durante varios años, pero la disminución de las vitrinas para diseñadores ha sido evidente.

Calidad, no cantidad

Al comenzar lo que los organizadores y diseñadores llaman el boom de los mercaditos, cada nombre realizaba entre 3 y 4 ediciones por año. El Mercadito de la Plaza, que comenzó en 2009 y hará su décimo cuarta edición en mayo, venía realizando una convocatoria trimestral. La última que realizaron fue en mayo de 2012.

 Guayoyo (después llamado solo Mercado de Diseño), se realizaba desde 2005 con la misma frecuencia que el primero. Posteriormente pasó a hacerse dos veces anualmente por la ausencia de su organizadora. El último evento  fue en 2011, aunque se plantea su regreso. Por el contrario, “Talento venezolano” llevado por Georgina Doumat, aún se mantiene con regularidad, en mayo es su décima edición y se realiza ahora en fechas como el día de la madre y meses previos a navidad. Como se ve en el gráfico, diciembre es un mes importante.
Gráfico. Eventos realizados por mes en Caracas (2012) fuente: ExpoBazares




Para mayo de este año, se espera que El Mercadito de la Plaza también regrese, así como Vitrina Safrisca, Summer Garage y Vintage Market que tienen diferencias de estilo y conceptos. Por lo que se nota una estabilización en los mercados de diseño. Con tiempos más amplios entre ediciones pero con propuestas más sólidas.

En 2012, como se ve en el gráfico, los mercados de diseño comenzaban a tener menor frecuencia, mientras las exposiciones y los bazares se mantenían como actividades recurrentes. Pero aunque la periodicidad ha disminuido, la convocatoria sigue siendo –para estos mercados- exitosa. Mucho de esto tiene que ver con que no solo la oferta debe ser variada por parte de los expositores, también los organizadores que aún realizan mercaditos de diseño se han replanteado los conceptos para brindar a los caraqueños una propuesta completa.


Gráfico. Tipo de eventos realizados en 2012. Fuente: ExpoBazares



Guayoyo, como pionero, complementaba la exposición y venta de piezas con conversatorios, charlas y retos. Mientras que el Mercadito de la Plaza inició para recuperar espacios. “Decidimos hacerlo en plazas y eso era gratuito” comenta Patricia Rosas, organizadora. “Queríamos servir de plataforma para los diseñadores”, agrega, pero luego los fines de semana en estos espacios abiertos traían a los caraqueños, además, música y gastronomía. “Después entendimos que para que el evento fuese atractivo tiene que ser un ente integral donde diéramos varias opciones” cuenta la organizadora.

Pero la novedad no se limita a espacios abiertos, las locaciones cerradas también se prestan para innovar. Doumat realiza “Talento venezolano” en el Centro Comercial Millenium. Para ella, una pasarela permite enseñar de forma distinta los productos venezolanos, manteniendo siempre un filtro riguroso de expositores.

Así, los conceptos iniciales fueron evolucionando en algunos casos mientras que en otros, aparecieron oportunidades de negocio sin una idea que argumentara el evento y posteriormente perdieron vigencia. “El mercadito prolifera porque es una entrada de dinero muy fácil para los organizadores” comenta la diseñadora Ela Maldonado, quien asistió a muchos mercados antes de comenzar a rechazar las opciones que no tenían la calidad necesaria.

El negocio provenía del costo de la mesa para cada expositor, que podía ir desde 350 Bs. hasta precios más elevados como 2000 Bs por el fin semana. Hoy, pueden llegar a 7000 Bs. por dos días. Sin embargo, no necesariamente el tarantín más caro es la mejor vitrina, ni la ganancia más duradera.

Para Lizardo, las alianzas eran una forma de crear un evento de calidad con costos asequibles.  “No es una producción sencilla, teníamos muchas alianzas para cubrir los gastos y  no recargar a los diseñadores”, puntualiza. Con menor precio por mesa, presentaba conceptos novedosos como la creación de un juego para enseñar inglés en escuelas públicas (alianza que se dio con el British Council).

¿Fueron los mercaditos una “moda”?

“Las crisis representan oportunidades de creación” cuenta Patricia Rosas. Esa fue una de las razones que la motivó a crear El Mercadito de la Plaza. Adaptar la tendencia de países como España o Argentina ayudó a generar conocimiento sobre el diseño que se hace en Venezuela. Pero al expandirse la idea, también se dejó atrás la innovación en muchos casos.

“Hubo mucha propuesta y el mercado se saturó” comenta Moya, quien al igual que Maldonado, opina que la idea se usó hasta que perdió lo novedoso. “Al principio vas porque son originales y son distintas a todas las demás”, pero esta diseñadora vio la transformación de “el punto de encuentro de todos los fines de semana” en un estancamiento conceptual por parte de muchos organizadores.

Pero la oportunidad le llega a otros venezolanos. Mientras los mercaditos con mayor diversidad de oferta se mantienen, hoy la tendencia que se empieza a ver es de eventos gastronómicos, según la coordinadora de ExpoBazares. Actividades como Degustávila dejan ver características similares a los mercados: toda la familia puede pasar la tarde, es un evento hecho por gente joven y sin demasiados recursos que brindan calidad en productos hechos en Venezuela. La periodicidad de este evento es bianual.

La convocatoria se mantiene entonces alrededor de la producción criolla y con condiciones similares (como diversidad de opciones en un solo evento), pero se amplían las propuestas para equilibrar el diseño. Se suma numerosas y nuevas actividades en espacios abiertos y cerrados, que proporcionen distracción y calidad a los caraqueños.

 ¿Una nueva oportunidad de negocio? Puede ser, pero como los mercaditos, su permanencia dependerá de los conceptos detrás de estos. "Mi mercado se mantendrá porque voy a ofrecer cada vez cosas mejores" es la premisa de Doumat.

Para Lizardo, todo evoluciona de forma natural. “Lo que queríamos aportar  iba más allá de lo que ya habíamos logrado y por lo tanto nos parecía importante parar para replantearlo”, cuenta. Por lo que aquellos que ofrecían beneficios extra al público (actividades, gastronomía, música,) y a los expositores (buena promoción, seguridad, comodidad) son los que siguen siendo para los diseñadores, su opción segura.

La creatividad es pensar más allá de los límites y cuestionarlos” opina el autor John Newbigin. Y eso fue lo que los jóvenes artistas enfrentaron al comenzar “la ola” de mercados, y que hoy, al llegar a la orilla, deben volver a hacer.

Siempre encuentro una salida” es lo que responde Maldonado al verse frente a una crisis. Hoy, su principal vitrina se encuentra en la red. Páginas como Sucucho.com permiten exponer y adquirir las piezas de múltiples artistas con la comodidad de comprar vía internet. Es el mercadito virtual de hoy.

Por su parte, la marca Columpio, que consiguió la mayoría de sus compradores actuales en los años del boom del diseño venezolano, hoy también migra al ciberespacio para promocionarse ellos mismos. “Hay que estar presente en la web”, comenta Moya.

“Cuando eres joven y emprendes no tienes mucho que perder, hay que seguir un poco los impulsos. Por más rara que sea tu idea, ejecútala” finaliza el creador de los pantalones marruecos, hoy dueño de dos tiendas.



OÍDO CARAQUEÑO:




Le preguntamos a varias personas sus opiniones y preferencias de los mercaditos de diseño. Esto fue lo que nos dijeron.



"Sembrando diseño" 
La marca Columpio realiza la labor social "Sembrando diseño" donde se lleva enseñanzas y herramientas a jóvenes en penitenciarías venezolanas.
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El conocido músico PTT Lizardo, fundador de La Misma Gente y padre de la organizadora del mercado Guayoyo, Lucía Lizardo, necesita de nuestra ayuda para su recuperación.

Un grupo de diseñadores venezolanos decidió tomarse el asunto en sus manos, así que han juntado fuerzas para organizar una rifa poniendo cada uno sus productos de diseño

PARA AYUDAR:

Por cada Bs. 200 que dones, recibirás un número para participar en la rifa de tres (3) combos, cada uno con once (12) productos de diseñadores venezolanos.No hay un monto límite para tus donativos, simplemente recuerda que sea en múltiplos de Bs. 200: por ejemplo, si donas Bs. 400 tendrás 2 números participantes en la rifa.
Puedes realizar tus aportes a través de Transferencia o Depósito Bancario a:
Bancaribe 
Cuenta corriente
Lucía Lizardo Araujo
0114 0186 45 1860019520
CI V 13339632


Premios

Se ofrecen tres (3) premios que consisten en combos de productos que incluyen franelas, accesorios, piezas de decoración y más. En total 36 piezas de 12 marcas venezolanas: Hot Chocolate, Vanessa Boulton, LIB:LAB Objetos de Papel, Taller El Desvelo, burunDANGA, Libelula, Juanita Antonorsi, Ciudadela Creativa, Bará Duo, Oh! Nena, Muuza y PaPuSa.

Fechas y Condiciones Generales de la Rifa

El período de recepción de donativos que califican para la rifa se extiende desde el miércoles 3 de abril del 2013 hasta el viernes 17 de mayo de 2013.




PARA MÁS INFORMACIÓN: http://www.facebook.com/events/133000760216776/




19 nov 2012

Personajes de Caracas: el que arregla los muertos

"A mi me traen difuntos, yo saco 'dormidos'"

Un hombre vestido de negro sale con un Glade en su mano. “¡Esa oficina huele a ataúd! ¡Lo que falta es que echen formol!” Se percata de mi presencia que lo examina, deja el ambientador  y entra de nuevo al cuarto de donde salió junto con las risas de sus compañeros que no paran.

La salita de espera es todo lo que puede esperarse de una funeraria: poca iluminación, muebles de cuero negro, mesitas de madera oscura decoradas con curvas góticas, vitrales como de iglesia y un florero en el centro con la marca de un líquido que estuvo hace mucho tiempo ahí, seguro acompañado de flores que nunca fueron reemplazadas.

Aparece de repente un hombre moreno y delgado de 50 años con un diente de plata, folklórico, simpático. Lleva el mismo uniforme que el resto de quienes trabajan en La Vallés: una camisa blanca, pantalón de gabardina negro, chaleco y corbata del mismo color.

El hombre que llegó buscando trabajo como conductor y terminó siendo tanatólogo comienza a hablarme con naturalidad de su día a día. Se pone los guantes y la careta, les inyecta formol, les arregla sus facciones, los maquilla y los viste –si hace falta, recorta la ropa y hace aparentar que le queda perfecto-. “Es un trabajo normal” dice, pero al fluir la conversación ambos vemos que no es tan así.   

La primera vez que Wilson preparó a un difunto (hace 12 años) no podía comer.

-          - Me sentía así como… (se toca las manos y pone cara de incomodidad) raro, era una señora. La mataron sin culpa. De un tiro en la femoral y falleció.  No era para ella la bala. Compré un refresco para tratar de comer, pero no pude.

Ama su trabajo, siempre quiso hacerlo y hoy hace como si fuese el trabajo perfecto. Hasta que recuerda lo que no le gusta.

             - Que uno trabaje aquí no significa que uno no sienta.

 Dice sonriendo, se queda silencio y pensativo, pero con una mirada que muestra dolor por los bebés que llegan y que él debe preparar para sus familiares.  

-                - Las criaturitas a veces llegan sin tener un mes de nacido, si llega alguien mayor que ya ha vivido es distinto… ojala ellos vivieran mucho también, ¿verdá? Me dice con cara nostálgica.


Entre fantasmas producidos por los nervios y mitos funerarios, Wilson lleva consigo historias de muchas personas que llegan a él cuando ya son –me dice- “seres indefensos que merecen respeto”

-               - Vivo te defiendes. Pero un finado ya qué hace… ¡nada! Ya ese se tiene que ir a donde te digo… pa’ arriba. Bueno, pa’ arriba o pa’ abajo, depende (se ríe).  Yo le doy el mismo cariño a todos.

Aunque a su esposa, seguramente, le dio más cariño cuando le tocó prepararla.

-            -¿Fue muy difícil?

Se queda en silencio, se hace una pequeña laguna en sus ojos oscuros y deja mostrar su diente de plata en una media sonrisa. Respira profundo.

-          - No quería que nadie la tocara. Yo mismo pedí prepararla.

A su tía también la preparó, aunque esta vez porque nadie más pudo hacerlo y llegó a sus manos una de las personas que él más quería y que, rindiéndose al trabajo, terminó arreglando.

Nos interrumpe una llamada de su madre. Al colgar me dice:

-          - Yo tengo que darle todo ahora porque cuando se muera ni me va a llamar ni me va a atender, ¿pa’ que quiero yo eso? ¿te tienes que ir de viaje?  Toooma platica. Porque ¿ya qué más? Si no se lo doy me queda eso a mi… ¡Cónchale, me pidió esto y no se lo di!

-          - A mi me pasó…

-         - Ah bueno, ¿quién te manda? ¿Ej o no ej? Uno dice “¿por qué no lo hice si era tan fácil?”

Es un hombre que ríe mucho, pareciera que estar rodeado de cadáveres no le afecta.

-         - A mi me traen difuntos,  pero yo saco dormidos.

Y comenzamos a pasear por la funeraria. Enorme, hermosa. Llegamos a “la mata del bien y el mal”, un adorno mitad blanco y mitad negro con guindajos de cada lado.

-          - Dicen que si la mueves traes difuntos. Pero yo no creo en eso.
-          - ¿No?
-          - No, no creo… pero tampoco la voy a tocar.

Y suelta una carcajada que comparto con él. Nunca ha visto que nadie la toque (ni cuando la limpian) y prefiere prevenir. Seguimos caminando, echando broma, riéndonos. Llegamos a una salita pequeña donde una vez otro tanatólogo preparó a mi nonna, hay un ataúd cerrado, lo abre y me muestra un abuelito con cara de tranquilidad.

-          - ¿Ves? Está dormido- me dice

Pasamos capillas llenas, otra recién desocupada con rastros de pétalos en el suelo, personas silenciosas observando por última vez a un ser querido. Otros rezan a viva voz para la paz de su alma. Otros sollozan recostados en las paredes. Wilson camina con naturalidad entre ellos. Me despido agradeciéndole en la salida de la funeraria.

-          -Siempre a sus servicios – me dice

-          - ¡Espero no necesitarlos pronto!

Me muestra una última vez su diente plateado, se da media vuelta y va a dormir al siguiente invitado.

1 nov 2012

El tanque


Entre tantos juguetes inventados (las cajas de cartón, los tubos de papel absorbente, los protectores hechos de pelotitas de aire) nuestro favorito era el tanque. Mis dos hermanos y yo nos dábamos a la tarea de trancarlo para nuestra diversión. Tres niños despeinados buscando pleito a las señoras del edificio. La mejor infancia.

El patio trasero era todo de cemento. No era ningún jardín lleno de flores. La colina que tenía tampoco era de grama para lanzarse dando vueltas, sino del mismo material que el resto. Todo  gris, incoloro, lineal. Las hojas caídas de los árboles, sin embargo, le daban el tono perfecto al lugar.

No importaba la época del año, ahí estábamos Jose, Juan y yo llenando el tanque de esas hojas caídas, a ver cuánto tiempo flotaban antes de hundirse. Juan era el mandamás, yo lo seguía para todas partes (es el mayor y claro, lo imitaba en todo). Hoy Juan está muy lejos para seguirlo.

Juanma, como muchos, se fue de Venezuela. No lo culpo, jamás lo haré, pero cómo me ha hecho llorar cada vez que trato de escribir esto. Cuando cumplo años y no está, cuando peleo con Jose y no hay quien me defienda a mi o a él. Europa me trajo a mis abuelos… pero se robó a mi hermano. Dando y dando, ¿no?

En esos años escuchamos muchos gritos, de todas las señoras del edificio… (¡Y eso que nunca me metí a nadar, como siempre quise!) Pero los gritos eran diploma de diversión. Lo mismo pasa hoy: En el Skype es todo el tiempo una gritadera para escucharnos, así que sin ellos, no nos divertimos.

Aquí en la casa que dejó ya no tenemos el tanque, pero hay un faro que hace ruido…  Lo podemos callar a golpes juntos, si algún día quiere volver.

@FabiolaFerrero

Juan y yo en el tanque 

27 oct 2012

Viviría en Los Roques... ¡Un ratico!



La tortuguita asomó su cabeza a pocos metros de nuestra lancha. Aunque no nos pudimos acercar mucho, me emocioné de ver a esa concha verde oscura asomarse entre tanto azul. “¡A esas las matan cuando hay fiestas!” me corta la nota por completo el lanchero. Y arranca a enseñarnos el resto de las islitas.

Los Roques es un cristal derretido. El agua te llega a las rodillas así camines por un buen rato, mientras toma tonos azulados y verdosos.  La calma es tanta que si hablas en voz baja te pueden escuchar perfectamente a 100 metros. La arena blanca parece talco de lejos y el mar, cual plato, deja que nades en él como si fuera una piscina.

Un paraíso total… pensé yo. “Ni tanto, es bueno por un ratico” dice quien maneja la nave flotante de madera. Otra vez cortándome la nota. Yo me dedico a saltar de la lancha cada vez que se detiene en los distintos “Squí” (Madrisquí, Rasquí, Francisquí).

Para mi es increíble, ¿qué querrá decir él con “sólo un ratico”?

- “Es muy tranquilo” me dice. Como si para un caraqueño la tranquilidad fuera algo malo.

- “¿Qué te falta? ¿Tráfico?”  Le pregunto irónicamente.

-  “Coño, sí. Que le menten la madre a alguien de vej en cuando”.

Me sonó lógico su punto, pero él continúa:

-“¿A quién chocas acá? ¡Es muy jodío chocar en el mar! Además, siempre ves las mismas caras”

¿Y los turistas? Pensé yo. Son 100 caras distintas por día.  Pero entendí lo que quiso decir. Estar informado también es difícil, porque –cosa que no sabía- aquí no venden periódicos. Ni uno. Aunque para mí, eso lo hace aún más perfecto.

Así pasé los dos días siguientes: En un calor inclemente, el sol no se esconde ni un segundo y el único refugio son los tolditos en la orilla que a eso de las 12, no son tan eficientes.

Estoy sudando como loca, me pongo el sombrero y al rato me lo quito porque me da más calor, y me meto repetidamente al mar que, al menos, es bien frío. Las gotas de agua cuando salgo se confunden con las gotas de sudor. Debo estar bien saladita.

Resulta que en ninguna de las islitas hay baño, mi estómago se retuerce, me castiga más que el calor… me pone la piel de gallina. No puedo parar de ver el reloj, que vengan ya a buscarnos…  Duele, duele mucho. “Tocará resolver” pienso, y no pude evitar darle un poco la razón al lanchero.

 A pesar de todo, tres días después de mi llegada, sigo diciendo: “Yo pudiese vivir aquí”, porque como escuché a otro visitante “Es tan bello que no parece Venezuela”. De repente, me siento de nuevo en mi país. En un segundo la belleza de Los Roques quedó a oscuras… es que se fue la luz. Está bien lanchero, tú ganas.

21 oct 2012

Sugerencias de @NinaRancel para nuevos bloggers


1. La gente ahora piensa en 140 caracteres. La recomendación general es que mantengas siempre el post lo más corto que puedas. Si no eres rolo de escritor, es muy difícil que la gente lea hasta el final. Y no sabes si eres rolo de escritor hasta que... bueno, honestamente no sé cuándo se sabe. 

2. Lo mismo ocurre con cada oración y cada párrafo. La tecla favorita de todo escritor debería ser la del punto. Idea. Idea. Idea. Sujeto verbo predicado, quizás oración subordinada o yuxtapuesta. El plan era que el punto después de idea e idea e idea lo leyeras en voz alta. No los pierdas con peroratas. 

3. Quieres que te lean, pero no lees blogs. Quieres que te comentan, pero no comentas blogs. ¿Tengo que decir más? Odio usar la palabra blogósfera, pero en la blogósfera hay gente talentosísima que ¡además! siempre está dispuesta a extender una mano cuando necesitas ayuda. En eso, me vas a tener que tomar la palabra. No eres el bicho más arrecho de todos, porque si no no estarías leyendo un post sobre bloggear. Sé generoso con tus fellow bloggers y ellos lo serán contigo. Tu blog no es el mejor de Internet; entonces, cuchi, haznos un favor a todos y no creas que estás por encima de los demás. 

4. Las opiniones son importantes, pero hay que saber expresarlas. Hay un código no escrito sobre los blogs venezolanos en el que todos damos nuestra opinión siempre respetuosamente. Podemos estar en desacuerdo, pero el tono siempre debe ser cordial. Nadie toca el timbre de tu casa para decirte que eres un imbécil, ¿no? Bueno, un blog es como una casa para muchos de nosotros. 

5. Medir el éxito de un blog en cantidad de comentarios es como medir el tamaño de tu cerebro en cantidad de seguidores de Twitter. Donde dice cerebro, puedes insertar el órgano de tu preferencia (pene, lolas, you get it). No deberías escribir para que te lean, no deberías escribir para que te paren. Pasa por el proceso y disfrútalo, no busques resultados porque es una cuasi-garantía de que nunca obtendrás los esperados. 

6. ¿Sabes ese tipo vestido de hipster que parece un mal intenso porque escribe y anota todo lo que ve? Cuando digo todo, no estoy exagerando. Si quieres bloggear seriamente, en eso te tienes que convertir, preferiblemente sin los lentes enormes (sé que no le crees a tu mamá porque ella no sabe nada de la vida, pero de pana no te quedan bien) ni la camisa de lana con chaleco más pashmina. ¿Escribir todo en facturas? Ya tratamos, ya las perdimos. Cómprate una libretica, vale. 

7. Si no sabes cómo escribir una palabra, usa otra. Si no estás seguro de qué significa o si no sabes si es con s o c primero, rae.es. Esto no es negociable. Somos un fastidio. Ah! Y los puntos suspensivos son tres, así... Esto nunca lo hagas --> .......... ¡Asquito!

8. Sabemos que esa carrera tuya es un fastidio, que tienes que lavar los platos y que el perro no se pasea solo, peeeero los blogs más exitosos de mi gente bella de Internet son aquellos en los que se publica a menudo. La periodicidad es demasiado importante. No puedes escribir hoy y volver en tres meses, eso es lo que hace que la gente te borre de su lista de blogs recomendados. Si estás muy paqueteado, haz lo que todos hacemos: monta un video, un link interesante, una canción, una letra, una foto fina. Listo. 

9. Si no sabes escribir en inglés, porfa porfa, no lo hagas. 

10. Paciencia y salivita en slang bloggero se traduce fácilmente. En primer lugar, escribe hasta que te sangren los dedos. Y segundo, keep calm and blog that shit.